tan solo (sólo) como quieras estar

Thursday, July 20, 2006

Soy totalmente falacia


Cuando mi pequeño cerebro no-moralista me diga que ir con regularidad a un centro comercial (mall) es lo más divertido del mundo, donde encontraré “TODO”, donde seré testigo de la “Fábrica de sueños”, y donde mi futuro espontáneo está a un desliz de tarjeta de crédito o débito de distancia, y mis gratificaciones instantáneas sean el estímulo que necesito para salir de la vida cotidiana (vaya paradoja), me suicidaré.

Pero en serio, porque si en verdad quisiera contemplar el suicidio, sería como darle la razón al sistema, a ese sistema que nos vemos seducidos cínicamente, y no, no hay alguien tirando de las cuerdas como si fuera un titiritero, de alguna manera todos nos convertimos en títeres de otros: somos el pinocho nuestro de cada día que se desentiende de su Gepetto. La vuelta del hijo pródigo es cuestión de unas deudas saldadas.

Y es que no puede haber algo que finalmente nos hallemos desprovistos de cultura a pasos agigantados, en un centro comercial jamás encontraremos un referente propio que te indique a qué cultura perteneces. Los malls repetibles hasta el infinito, las diferencias entre un mall de Zapopan y uno de San Francisco podría ser el tamaño, y variar en cuanto a algunas tiendas. Pues podremos encontrar por allá unos paisanos esbozando un “may i take your order” en acento gracioso, en la sucursal del apetito perdido: McDonalds, y que quizá se sientan más americanos que mexicanos porque cuentan con malls chingones, ja, ilusos.

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